lunes, 30 de septiembre de 2013

Algo en mi interior brillaba cada vez que en su rostro, impredecible, se dibujaba una sonrisa. Sus ojos profundos y azules me recordaban, en demasía, al océano. El silencio entre una ola y otra, era incertidumbre, sentir como su vida se alejaba. El ruido, cuando estas se deshacían, parecía ser la música del infinito, que se aproximaba más y más. Y yo me pregunto dónde estará ahora, que será de él, pero nadie puede contestárselo. Quizás todo pasó demasiado rápido, y la falta de empatía se hace más notoria. Solamente puedo afirmar que se siente un gran vacío al perder a un amigo, un compañero, un hermano, y no me quedan más palabras que simplemente, hasta siempre!

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