Viajar en avión no es una cosa relevante en la vida de la mayoría de las personas que lo hacen. Después de todo, los mareos y el miedo se vuelven una costumbre, un ingrediente más en la sopa de la cotidianidad Sin embargo, y como estoy segura que muchas personas también lo harán, viajar en avión es una de mis cosas favoritas. No solo por sobrevolar los campos, praderas y montañas, ni por observar con la más grande de las admiraciones como las esponjosas nubes se juntan unas con otras formando un enorme colchón blanco. La principal razón por la cual incluyo a esta como una de las cosas que más difruto es simple: me gusta sentir que una vez allí arriba se está completa y ciegamente entregados a la voluntad de quién sabe qué. Quizás suene algo masoquista, lo comprendo a la perfección. Sin embargo, el punto más fascinante es sentir y comprender que somos más pequeños de lo que creemos, mucho más pequeños. La sensación de que cualquier turbulencia puede ser "catastrófica". En pocas palabras, lo que más disfruto de todo el viaje es voltear hacia la ventanilla y ver como, al atravesar todas esas nubes similares a copos de algodón, hay algo más. El sol brilla intensamente aunque abajo no se perciba. El cielo se vuelve más oscuro cuanto más arriba mires. Y ahí caes en la cuenta de que somos una ínfima parte del todo, pero somos parte, al fin y al cabo estamos sobrevolandolo. Será por eso que disfruto tanto allí en los aires, por la paradoja que esto supone. Quizás aún no haya desifrado del todo mi gusto por los aviones, pero espero algún día poder hacerlo.
viernes, 13 de diciembre de 2013
La negación no siempre es mala
Me niego a creer en todo aquello que no me haga creer. Me niego a resignarme absurdamente a los estereotipos. Me niego a pensar que las cosas no pueden mejorar, ni empeorar. Me niego a la arbitrariedad y soberbia. Me niego a vivir rodeada de desaliento. Me niego no pensar en lo que de verdad me haga pensar. Me niego a gastar el tiempo en cosas que me hagan sentir atada. Me niego a caer algún día en la idea de pensar que el tiempo es oro. Me niego profundamente a estar al rededor de personas hipócritas. Me niego a pensar en todo lo que me insertan, directa o indirectamente, los medios. Me niego a creer que algún día, por estas razones, la vida se vuelva una carga. Me niego a pensar que todo lo que sucede es malo. Me niego a no creer en las personas. Me niego profundamente a la resignación. Me niego a perder algún día la capacidad de asombro. Me niego a que algún día deje de cuestionar mi existencia. Me niego rotundamente a no tener tiempo para cosas insignificantes. Me niego a la impotencia de ver como la indiferencia se apodera de nosotros. Me niego a no ser dueños de nuestra propia vida. Me niego al destino previsto. Me niego a mirar para otro lado. Y, por sobre todas las cosas, me niego a aceptar cambios "naturales" del ser humano, mediante los cuales solo nos sumimos más y más en la miseria.
No hay nada que hacer, pero pueder aprender a ser
Hay días en los que me alegro de estar viva, y otros que no dejo de notar lo absurdo de la felicidad. Creo que esto no se debe más que a nuestro entorno. Siempre pensé que uno no es por sí mismo, más bien creo que se trata de un conjunto de las personas que nos rodean. No puedo dejar de pensar que pasaría si alguien naciera y viviera apartado de todo ser humano ¿Estaría loco o sería la mente más brillante? Yo me inclinaría más por la segunda opción, simplemente por el hecho de que las personas limitan. ¿Me explico? Siempre noté que todo se mira primero desde el lado negativo y después se evalúa. Yo también lo hago inevitablemente, y es porque crecí en una sociedad en la cual esto es natural, al igual que otros lugares del mundo tienen sus características. Y ahí está el punto, si alguien no adoptase la mentalidad de ninguna sociedad y ninguna persona que lo rodee ¿Sería completamente? Yo creo que si.
Nos hacen creer que hay que seguir con los estereotipos para ser alguien en la vida. Pero no se toma en cuenta el hecho de que todas las personas nacen siendo alguien. Siempre se ve a una persona con un distinto modo de vida como alguien raro y es que es difícil comprender otra forma de ser diferente a lo que se proyecta para uno mismo. Y ahora me pregunto cual es la ventaja de fingir ser algo diferente a uno, si al fin y al cabo todos nos vamos a morir algún día. ¿Por qué gastar el tiempo intentando agradarle a alguien incompatible? Si después de todo las personas que molestan no importan y las personas que importan no molestan.
Nos hacen creer que hay que seguir con los estereotipos para ser alguien en la vida. Pero no se toma en cuenta el hecho de que todas las personas nacen siendo alguien. Siempre se ve a una persona con un distinto modo de vida como alguien raro y es que es difícil comprender otra forma de ser diferente a lo que se proyecta para uno mismo. Y ahora me pregunto cual es la ventaja de fingir ser algo diferente a uno, si al fin y al cabo todos nos vamos a morir algún día. ¿Por qué gastar el tiempo intentando agradarle a alguien incompatible? Si después de todo las personas que molestan no importan y las personas que importan no molestan.
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